Colágeno y antienvejecimiento: cómo cuidar tu piel desde adentro
- 12 mar
- 2 Min. de lectura
Actualizado: 13 mar
Por qué la bioestimulación se volvió la estrategia estrella en dermatología estética
Por: Dra. Lena Eimer · MP: 57689 / MN: 122887
Bermel Skin Clinic
En dermatología hablamos mucho de arrugas, flacidez o pérdida de luminosidad, pero detrás de todo esto hay un protagonista silencioso: el colágeno. Es la proteína que sostiene la piel, le da firmeza y elasticidad. Con la edad, la producción de colágeno tipo I (el más fuerte y resistente) disminuye, y pasa a predominar el tipo III. Como resultado, la piel se vuelve más fina y flácida, con tendencia a arrugas y surcos.
Hoy la tendencia ya no es solo rellenar: se trata de estimular la propia piel a producir colágeno de calidad. Esto respeta tus facciones, mejora la tensión de la piel y da resultados más duraderos y naturales.
Mis tratamientos preferidos
Mis favoritos son Ultherapy combinado con Sculptra o Radiesse, porque actúan de manera progresiva, duradera y se potencian muy bien entre sí. También existen otras opciones como HarmonyCa y PRP (plasma rico en plaquetas). En el caso del PRP, su efecto suele potenciarse cuando se combina con Dermapen. Cada piel es distinta y muchas veces los tratamientos se pueden combinar para lograr mejores resultados. Algo importante a tener en cuenta es que los bioestimuladores no solo aumentan la cantidad de colágeno, sino que también mejoran la organización de sus fibras y favorecen la formación de colágeno tipo I, el encargado de mejorar la tensión de la piel.
A continuación, una breve explicación de mis tres tratamientos preferidos:
Ultherapy: ultrasonido microfocalizado que estimula el colágeno en planos profundos de la piel, con efecto tensado progresivo.
Sculptra: ácido poliláctico que promueve la formación gradual de nuevo colágeno, mejorando la firmeza y calidad de la piel.
Radiesse: hidroxiapatita de calcio que brinda soporte inmediato y estimula el colágeno a largo plazo.
Colágeno hidrolizado: un complemento
El colágeno hidrolizado puede ayudar, pero su efecto suele ser sutil y menos duradero que el de un tratamiento inyectable. Si decidís usarlo, recomiendo ingerir al menos 10 gramos diarios, como parte de un enfoque integral: buena alimentación, protección solar y tratamientos dermatológicos adecuados. La vitamina C también desempeña un papel importante en la formación del colágeno, ya que actúa como cofactor en su síntesis. Por eso, una dieta rica en vitamina C, o en algunos casos, suplementos, puede ser parte de la estrategia integral de cuidado de la piel.
¿A qué edad empezar?
Para mí, los 30 años son un muy buen momento para empezar a cuidar la piel de manera preventiva, antes de que los signos del envejecimiento se vuelvan más evidentes. A partir de esa edad, la producción de colágeno comienza a disminuir de forma progresiva; aproximadamente un 1 % por año, por lo que empezar temprano ayuda a mantener la calidad, firmeza y elasticidad de la piel por más tiempo.
El objetivo final
No se trata de “cambiar la cara”, sino de estimular la biología de la piel para que funcione mejor y retrasar el envejecimiento. Cada piel envejece distinto y merece un plan personalizado. Por eso siempre recomiendo una consulta: evaluamos tu piel, tus objetivos y armamos un plan natural, progresivo y duradero, que también se adapte a tu economía.



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